La discusión sobre Factores Humanos vs. Ergonomía de la Actividad es uno de los debates más relevantes dentro de la ergonomía contemporánea. Aunque en muchos contextos se utilizan como sinónimos, estas dos corrientes poseen raíces históricas, metodológicas y epistemológicas diferentes. Comprender sus diferencias no es un ejercicio meramente académico: tiene implicaciones directas en el diseño de sistemas de trabajo, la seguridad operacional y la mejora del rendimiento en sistemas sociotécnicos complejos.
Mientras la escuela anglosajona de los Factores Humanos se desarrolló con una fuerte base experimental y psicológica, orientada al análisis de capacidades y limitaciones humanas frente a la tecnología, la Ergonomía de la Actividad —de tradición francófona— se centró en el estudio profundo del trabajo real, más allá de la tarea prescrita.
En este artículo analizaremos la evolución histórica de ambas corrientes, sus paradigmas, sus aplicaciones prácticas y su convergencia actual bajo el paraguas de la International Ergonomics Association (IEA).
Orígenes y Evolución de la Disciplina
Para comprender en profundidad el debate sobre Factores Humanos vs. Ergonomía de la Actividad, es imprescindible situarlo en su contexto histórico y epistemológico. Ambas corrientes no surgieron de manera simultánea ni respondieron a las mismas preocupaciones iniciales, aunque compartían una pregunta central: ¿cómo adaptar el trabajo, la tecnología y la organización a las capacidades y limitaciones humanas?
El desarrollo industrial del siglo XX, la mecanización progresiva y el aumento de la complejidad tecnológica transformaron radicalmente los entornos laborales. Las fallas ya no podían explicarse únicamente por defectos mecánicos; cada vez era más evidente que la interacción entre personas y sistemas técnicos constituía un factor determinante en la seguridad y el rendimiento. Esta constatación abrió el camino a nuevas disciplinas que integraban psicología, ingeniería, fisiología y sociología del trabajo.
Sin embargo, las respuestas no fueron homogéneas. En el mundo anglosajón predominó una aproximación experimental, centrada en la medición objetiva de variables cognitivas y físicas. En el ámbito francófono, en cambio, emergió una tradición más clínica y contextual, interesada en analizar la actividad real de los trabajadores dentro de su entorno organizacional.
La Segunda Guerra Mundial y el nacimiento de los Factores Humanos
El campo de los Factores Humanos surge con fuerza durante la Segunda Guerra Mundial. La creciente complejidad de las cabinas de avión y los sistemas de armamento evidenció que muchos accidentes no se debían a fallos técnicos, sino a errores de interacción entre el ser humano y la máquina.
La psicología experimental y la ingeniería colaboraron para optimizar el diseño de interfaces, controles y sistemas de alerta. Así nació el enfoque del Sistema Hombre-Máquina-Ambiente, con especial atención a la carga de trabajo mental (Mental Workload), la percepción y la toma de decisiones bajo presión.
Este enfoque anglosajón priorizó la medición, la experimentación en laboratorio y la reducción del error humano. El objetivo era diseñar sistemas más seguros ajustando el hardware y el software a las capacidades cognitivas y físicas del operador.
La Escuela Francófona y la Ergonomía de la Actividad
En paralelo, en Francia y Bélgica emergía una visión distinta: la Ergonomía de la Actividad. Influenciada por la psicología del trabajo y la sociología, esta corriente sostenía que para comprender los accidentes y el rendimiento era imprescindible analizar la actividad real, es decir, lo que las personas hacen efectivamente en el terreno.
Autores estudiados en entornos académicos como Dialnet o investigaciones latinoamericanas (por ejemplo, Universidad de Antioquia) subrayan que la tarea prescrita raramente coincide con la práctica real. Las personas adaptan, compensan y crean estrategias para cumplir objetivos bajo restricciones organizativas.
Aquí la ergonomía no se limita a ajustar interfaces, sino que busca transformar las condiciones de trabajo.
Factores Humanos vs. Ergonomía de la Actividad: Comparativa de Paradigmas
Cuando analizamos Factores Humanos vs. Ergonomía de la Actividad, observamos diferencias claras:
Aspecto | Factores Humanos | Ergonomía de la Actividad |
Origen | Angloamericano | Francófono |
Enfoque | Experimental y psicológico | Análisis del trabajo real |
Objetivo principal | Reducir error humano | Transformar condiciones de trabajo |
Método | Laboratorio, simulación | Observación en terreno |
Unidad de análisis | Individuo-interfaz | Actividad contextualizada |
Perspectiva | Seguridad y eficiencia | Desarrollo humano y organizacional |
Sin embargo, reducir la comparación a una oposición sería simplista. La práctica moderna demuestra que ambas visiones son complementarias.
Conceptos Clave en la Escuela de Factores Humanos
Para entender adecuadamente el debate Factores Humanos vs. Ergonomía de la Actividad, es necesario profundizar en los pilares conceptuales de la escuela de los Factores Humanos. Esta corriente, de fuerte tradición anglosajona, se construyó sobre la psicología experimental, la ingeniería de sistemas y el análisis cuantitativo del desempeño humano en entornos complejos.

Su punto de partida es claro: el ser humano posee capacidades y limitaciones cognitivas, perceptivas y físicas que deben ser consideradas en el diseño de cualquier sistema técnico. La memoria de trabajo es limitada, la atención es selectiva, la fatiga afecta al rendimiento y la sobrecarga informativa incrementa la probabilidad de error. Ignorar estas variables en el diseño conduce inevitablemente a fallos operativos.
En este marco, el error humano no se interpreta únicamente como una falla individual, sino como el resultado de una interacción inadecuada dentro del sistema Hombre-Máquina-Ambiente. Por ello, el objetivo central no es “culpar al operador”, sino rediseñar interfaces, procedimientos y entornos para que sean compatibles con la arquitectura cognitiva humana.
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Asimismo, la medición de la carga de trabajo mental (Mental Workload), el análisis de la toma de decisiones bajo presión y la evaluación de la conciencia situacional constituyen herramientas fundamentales. Estas metodologías han permitido desarrollar modelos predictivos y protocolos de intervención especialmente eficaces en sectores de alta criticidad.
El Modelo SHELL: Interacción entre Software, Hardware, Entorno y Liveware
Uno de los marcos más influyentes es el Modelo SHELL (Software, Hardware, Environment, Liveware). En el centro se encuentra el Liveware (la persona), interactuando con:
- Software: procedimientos, normas, manuales.
- Hardware: equipos, herramientas, interfaces.
- Environment: entorno físico y organizacional.
- Liveware-Liveware: interacción con otras personas.
Visualmente, puede imaginarse como una pieza central (el ser humano) encajada en otras piezas que deben ajustarse perfectamente para evitar fricciones y errores. Cuando el acoplamiento es deficiente, aumenta el riesgo.

Este modelo es especialmente utilizado en aviación y seguridad operacional.
El enfoque en el error humano y la seguridad operacional
La escuela de Factores Humanos desarrolló metodologías para analizar incidentes, identificando cómo la carga de trabajo mental, la fatiga o la mala interfaz contribuyen al error.
La gestión moderna de la resiliencia reconoce que los sistemas deben anticipar, absorber y adaptarse a fallos. Aquí surge el interés por las habilidades no técnicas (CRM, Crew Resource Management), fundamentales en aviación y medicina.
La Ergonomía de la Actividad: Más allá de la Tarea Prescrita
Si en la comparación Factores Humanos vs. Ergonomía de la Actividad la primera corriente se apoya en el rigor experimental y el análisis de interfaces, la segunda introduce una ruptura metodológica clave: el trabajo no puede comprenderse únicamente desde modelos teóricos o procedimientos escritos, sino desde la realidad concreta en la que se desarrolla.
La Ergonomía de la Actividad parte de una premisa fundamental: entre lo que se prescribe y lo que realmente ocurre existe siempre una brecha. Las organizaciones formulan normas, protocolos y descripciones de puesto; sin embargo, los trabajadores deben adaptarse continuamente a variaciones imprevistas, restricciones de tiempo, fallos técnicos y demandas contradictorias. En ese espacio de ajuste emerge la verdadera actividad.
Este enfoque considera que la variabilidad no es una anomalía, sino una condición inherente al funcionamiento de los sistemas sociotécnicos complejos. Las personas no son ejecutores pasivos de instrucciones, sino actores que interpretan, priorizan, negocian y crean estrategias para mantener el sistema operativo.
El análisis de la «actividad real» frente a la «tarea»
La Ergonomía de la Actividad introduce una distinción clave:
- Tarea prescrita: lo que está escrito en el procedimiento.
- Actividad real: lo que realmente se hace.
El análisis incluye entrevistas, observación directa y reconstrucción de incidentes. Se reconoce que los trabajadores desarrollan competencias invisibles para compensar deficiencias organizativas.
Este enfoque es particularmente relevante para comprender la complejidad de los sistemas sociotécnicos complejos.
Transformación positiva de las condiciones de trabajo
A diferencia del enfoque correctivo centrado en el error, la Ergonomía de la Actividad busca rediseñar el sistema de trabajo. Esto incluye horarios, organización, cooperación y cultura preventiva.
Organismos como el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) promueven evaluaciones ergonómicas que integran factores físicos, cognitivos y organizacionales.
Convergencia Moderna: El enfoque holístico de la IEA
La International Ergonomics Association define la ergonomía como la disciplina científica que busca comprender las interacciones entre humanos y otros elementos de un sistema para optimizar el bienestar y el rendimiento global.
Ergonomía Física, Cognitiva y Organizacional
La IEA distingue tres dominios:
- Ergonomía física.
- Ergonomía cognitiva.
- Ergonomía organizacional.
Este marco integra las aportaciones de ambas escuelas.
Diseño centrado en el usuario y sistemas sociotécnicos
El diseño centrado en el usuario (User-Centered Design) combina la medición experimental de los Factores Humanos con la observación contextual de la Ergonomía de la Actividad.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) subraya la importancia de diseñar sistemas que consideren simultáneamente productividad, seguridad y dignidad laboral.
Aplicaciones Prácticas en Sectores Críticos
Cuando el debate sobre Factores Humanos vs. Ergonomía de la Actividad se traslada del plano teórico al terreno operativo, adquiere una relevancia crítica. En sectores donde el error puede tener consecuencias graves —o incluso fatales—, como la aviación, la sanidad, la energía nuclear o el transporte ferroviario, la comprensión profunda de la interacción entre personas, tecnología y organización deja de ser opcional y se convierte en una necesidad estratégica.

Estos entornos se caracterizan por funcionar como sistemas sociotécnicos complejos, donde múltiples variables interactúan de forma dinámica: presión temporal, alta carga de trabajo mental, toma de decisiones bajo incertidumbre, coordinación entre equipos y dependencia tecnológica. En este contexto, el enfoque de los Factores Humanos aporta herramientas para analizar la interfaz, la fiabilidad del operador y la gestión del error, mientras que la Ergonomía de la Actividad permite comprender cómo los profesionales adaptan los procedimientos prescritos a la realidad cambiante del trabajo.
La seguridad operacional y la resiliencia organizacional emergen precisamente de esa complementariedad. No basta con diseñar bien una cabina, un software clínico o un protocolo de emergencia; es imprescindible observar cómo se utilizan realmente y cómo los trabajadores compensan las limitaciones del sistema.
Seguridad del paciente en Medicina Intensiva
En UCI, la interacción entre profesionales, tecnología y protocolos puede generar riesgos. Programas como TeamSTEPPS integran habilidades no técnicas para reducir eventos adversos.
El estudio clásico de Roger Ulrich (1984) demostró que los pacientes con vistas a la naturaleza requerían menos analgésicos y tenían estancias más cortas. Este hallazgo ilustra cómo la ergonomía ambiental impacta en la salud.
Factores humanos en la aviación y gestión de crisis (CRM)
La aviación es el laboratorio histórico de los Factores Humanos. El CRM entrena comunicación, liderazgo y toma de decisiones bajo presión.
Aquí el debate Factores Humanos vs. Ergonomía de la Actividad se resuelve en la práctica: se necesitan tanto simuladores experimentales como análisis de operaciones reales.
Factores Humanos vs. Ergonomía de la Actividad – Certificación y Profesionalización
Para ejercer como especialista de alto nivel, existen certificaciones como:
- Ergónomo Europeo (CREE).
- Certificación del Board of Certification in Professional Ergonomics (BCPE).
Las competencias incluyen:
- Análisis de carga física y mental.
- Evaluación de sistemas sociotécnicos.
- Diseño centrado en el usuario.
- Intervención organizacional.
Esta formación refleja la convergencia disciplinar.
Hacia una disciplina integrada para el bienestar y el rendimiento
El debate sobre Factores Humanos vs. Ergonomía de la Actividad no debe entenderse como una competencia, sino como una evolución complementaria. La escuela anglosajona aporta rigor experimental, medición precisa y diseño de interfaces seguras. La escuela francófona aporta profundidad contextual, análisis del trabajo real y transformación organizacional.
En entornos actuales caracterizados por digitalización, automatización y alta complejidad, ninguna de las dos perspectivas por sí sola es suficiente. La optimización sostenible de los sistemas de trabajo requiere integrar:
- Evaluación experimental de capacidades humanas.
- Observación en terreno de la actividad real.
- Diseño centrado en el usuario.
- Transformación organizativa.
Así, el enfoque moderno supera la dicotomía clásica de Factores Humanos vs. Ergonomía de la Actividad, proponiendo una disciplina integrada orientada simultáneamente al bienestar humano y al rendimiento sistémico.
